Mazunte y San Agustinillo: la costa mexicana donde aprendí a bajar el ritmo

Mazunte y San Agustinillo me enseñaron que viajar despacio también es viajar. Dos pueblos pequeños, mucho océano y cero prisa.

Cada destino, cada experiencia y cada emoción reunidos en este blog.

Mazunte y San Agustinillo me enseñaron que viajar despacio también es viajar. Dos pueblos pequeños, mucho océano y cero prisa.

Días lentos, olas enormes y ceviche con los pies en la arena. Así fue mi semana en Puerto Escondido, uno de esos lugares que te retienen más de lo previsto.

Dormir en cabañas entre pinos, caminar por bosques de niebla y entender que México es mucho más que playas y ruinas.

Oaxaca me atrapó desde el primer momento: sus mercados, su mezcal y esa energía imposible de describir sin haberla vivido.

Puebla me sorprendió más de lo que esperaba: talavera, iglesias barrocas y una ciudad con carácter propio en mi ruta por América Latina.