Había escuchado hablar de Puerto Escondido tantas veces antes de llegar que ya casi esperaba que me decepcionara. Eso pasa con los sitios demasiado nombrados: llegas con una imagen formada y el lugar tiene que trabajar el doble para sorprenderte. Pero Puerto Escondido no hizo ningún esfuerzo especial. Simplemente estaba ahí, con su calor pegajoso, sus olas imposibles y ese ritmo de pueblo costero que te convence de quedarte un día más, y luego otro, y luego pierdes la cuenta. Llegué pensando en dos o tres noches. Me fui después de una semana entera.

Alojamiento recomendado
Dónde dormir en Puerto Escondido
Aquí suelo mirar zonas y hoteles bien ubicados para moverme fácil y no perder tiempo al llegar.
Ver alojamientos en Puerto Escondido →Cómo llegué desde Oaxaca ciudad y lo que me encontré
Venía de Oaxaca ciudad, donde había pasado casi diez días entre mercados, mezcal y museos. El contraste no podía ser más brutal. De las calles empedradas y el aire fresco de la sierra a un calor húmedo que te recibe como una bofetada amable nada más bajar del autobús. El trayecto en carretera es famoso por sus curvas de montaña, de esas que ponen a prueba el estómago, así que si eres sensible al mareo, te recomiendo tomar algo antes o elegir el vuelo corto que conecta ambas ciudades.
Lo primero que hice al llegar fue orientarme. Puerto Escondido no es un solo sitio, sino varios barrios con personalidades muy distintas pegados unos a otros. Están, grosso modo, Zicatela, la zona surfera por excelencia; El Adoquín, el centro turístico más animado; La Punta, con sus hostales relajados y sus olas más amables; y playas más tranquilas como Manzanillo o Bacocho. Elegir dónde alojarse depende mucho de qué hayas venido a buscar.
Yo me quedé en La Punta. Tenía una hamaca en la terraza con vistas al mar y por las mañanas desayunaba fruta mirando cómo la gente hacía surf. Una existencia muy digna.
Zicatela: ver el surf aunque no sepas surfear
Zicatela es probablemente la ola más famosa de México. El Mexican Pipeline, lo llaman, y no es exageración: las olas aquí pueden alcanzar alturas que intimidan incluso vistas desde la orilla. Es un break de clase mundial que atrae surfistas de todo el planeta, pero también a gente como yo, que simplemente se sienta en la arena con una cerveza a mirar cómo otros desafían la física.
No recomendaría bañarse en Zicatela si no tienes experiencia. Las corrientes son peligrosas y hay señales por todas partes que lo advierten. Pero como espectáculo es hipnótico. Me quedé ahí sentada más de dos horas el primer día, viendo cómo los surfistas calculaban los sets, remaban, se levantaban y caían. Hay algo muy meditativo en mirar el mar cuando las olas son grandes.
¿Vale la pena tomar clases de surf aquí?
Si nunca has surfeado, Zicatela no es el lugar para empezar. Pero La Punta sí tiene olas más manejables y hay varias escuelas pequeñas en la zona. Vi a grupos de principiantes aprendiendo con instructores locales cada mañana. Si te llama la idea, te dejo el enlace a Surfline, que tiene información actualizada sobre las condiciones de las olas en todo el mundo, incluido Puerto Escondido, y es útil para planificar qué días meterte al agua.
Yo lo intenté media mañana en La Punta. Me caí muchas más veces de las que me aguanté en pie. Pero esas pocas veces que conseguí ponerme de pie y avanzar dos segundos sobre la ola… entendí perfectamente por qué la gente organiza su vida entera alrededor de esto.

Más opciones para dormir
Más alojamientos en Puerto Escondido
Aquí comparo precios, barrios y opciones con cancelación flexible antes de reservar.
Ver alojamientos en Puerto Escondido →El ritmo de los días: lento, húmedo y sin culpa
Hay algo en Puerto Escondido que desactiva el sentido de la productividad. No sé si es el calor, si es el sonido constante del océano o si es que todo el mundo a tu alrededor también está en modo pausa, pero los días se viven de otra manera. Esto, viniendo de semanas intensas moviéndome por México, lo agradecí de una forma casi física.
Mi rutina, si puede llamarse así, era más o menos esta:
- Despertarme sin alarma, normalmente con la luz del sol y el calor que ya empezaba a acumularse.
- Desayunar fruta o huevos con chilaquiles en alguna de las taqueras cercanas al hostal.
- Pasear por la playa o leer hasta que el calor de mediodía se volvía insoportable.
- Siesta larga. Sin negociación.
- Tarde más activa: explorar otra playa, caminar hasta El Adoquín, curiosear tiendas o simplemente volver al mar con la bajada del sol.
- Cena en algún puesto callejero y, según el día, una copa de mezcal o directamente cama.
Hay viajes que son de hacer y viajes que son de estar. Puerto Escondido, para mí, fue claramente de lo segundo.
Comer en Puerto Escondido: pescado, ceviche y mariscos sin pretensiones
La comida aquí es una razón de peso para quedarse. Siendo costa del Pacífico en el estado de Oaxaca, la carta tiene lo mejor de los dos mundos: los sabores y las tradiciones culinarias oaxaqueñas mezclados con la frescura del mar. El resultado es muy feliz.
Lo que no te puedes ir sin probar:
- El ceviche de camarón, servido con tostadas y una salsa verde que pica lo justo.
- Los tacos de marlín ahumado, que encontré en varios puestos del Adoquín y que se convirtieron en mi debilidad.
- El pescado entero a la plancha en alguno de los restaurantes sencillos frente a la playa.
- Las tlayudas, porque estamos en Oaxaca y sería un crimen irse sin comer una tlayuda como se debe.
- Cualquier cosa que tenga salsa de chapulines si tienes el estómago aventurero.
Si quieres explorar más a fondo la gastronomía oaxaqueña, la web de Turismo Oaxaca tiene recursos interesantes sobre la cocina del estado y sus ingredientes tradicionales.
Las playas: más allá de Zicatela
Ya hablé de Zicatela, pero Puerto Escondido tiene más opciones y merece la pena no quedarse solo en la más famosa.
Playa Manzanillo
Esta fue mi favorita para bañarme tranquila. Las aguas son más calmadas, hay sombrillas de palapa y una energía mucho más relajada. Es también una buena opción si viajas con niños o si simplemente quieres meterte al agua sin que una ola te lleve por delante.
La Punta
Además de ser zona de surf para niveles intermedios, La Punta tiene un ambiente muy particular: mezclado, internacional, con muchos viajeros de largo recorrido como yo, y al mismo tiempo muy tranquilo. Es el tipo de sitio donde acabas charlando con la persona de al lado en el bar sin haberte presentado.
Playa Bacocho
Más apartada y menos frecuentada, Bacocho es perfecta para caminar al atardecer. Las olas son bravas y no es para bañarse, pero los colores del cielo al caer el sol desde ahí son de los que se te quedan.

Lo que aprendí sobre Puerto Escondido que nadie me había contado
Había leído mucho antes de llegar, pero hay cosas que solo entiendes cuando estás ahí. Por ejemplo: el calor de mediodía es serio. No es el calor de playa europeo que se resuelve con crema. Es un calor que aplasta y que hay que respetar. Aprendí a organizarme en consecuencia y a no pretender hacer cosas entre la una y las cuatro de la tarde.
También aprendí que Puerto Escondido tiene una escena de viajeros muy rica. Conocí a una pareja alemana que llevaba meses recorriendo América Central en furgoneta, a una chica australiana que había venido a hacer surf durante un mes y ya iba por el tercero, y a un fotógrafo mexicano de Ciudad de México que venía cada año a recargar pilas. Ese tipo de conversaciones, las que suceden en hamacas o frente al mar, son parte de lo que hace especial este tipo de viajes largos.
Y aprendí, sobre todo, que hay lugares que no necesitan justificarse con grandes atracciones ni con listas interminables de cosas que hacer. A veces el plan es el mar, el calor y los días sin forma fija. Y eso, a veces, es exactamente lo que necesitas.
Consejos prácticos para ir a Puerto Escondido
Te cuento lo que le diría a cualquier amiga que me preguntara antes de ir:
- Lleva ropa muy ligera y de secado rápido. El calor y la humedad son constantes. Menos es más en la maleta.
- El protector solar es imprescindible y hay que ponérselo antes de salir. El sol del Pacífico sur no perdona, y lo aprenderás caro si no haces caso.
- Si eres sensible al calor, organiza tus actividades a primera hora o a partir de las cinco de la tarde. El mediodía es para la hamaca.
- Lleva efectivo. Muchos puestos de comida y pequeños negocios no aceptan tarjeta. Los cajeros automáticos existen pero no siempre están en el mejor estado.
- No te bañes en playas con bandera roja. Las corrientes en Zicatela especialmente son peligrosas. Consulta siempre el estado del mar.
- Para moverte entre playas, los mototaxis son la opción más práctica y económica. Abundan y los conductores conocen bien la zona.
- La temporada de lluvias cambia bastante el ambiente. Si quieres el mejor surf y los cielos más despejados, los meses de octubre a marzo son los más recomendados. Puedes consultar previsiones en Surf Forecast antes de planificar.
- Reserva alojamiento con algo de antelación si vas en temporada alta. Los hostales buenos en La Punta o cerca de Zicatela se llenan, y los precios suben.
- Date el permiso de no hacer nada. En serio. Puerto Escondido es uno de esos sitios donde el no-plan es el mejor plan que puedes tener.
Dónde dormir en Puerto Escondido
Aquí puedes ver el mapa con hoteles y apartamentos para elegir la zona que mejor te encaje.


