Llegué a Mazunte sin grandes expectativas. Venía de Ciudad de México, que me había absorbido durante semanas con su caos glorioso, y antes de eso había pasado unos días en Oaxaca ciudad —que ya de por sí te pone en modo lento—. Pero lo que encontré en este rincón de la costa del Pacífico fue algo que no tenía en el itinerario: la necesidad real, casi física, de parar. De dejar de correr. De dejar de optimizar el tiempo como si el viaje fuera una lista de tareas pendientes.
Esto no es un artículo sobre los diez sitios imprescindibles de Mazunte. Es más bien una crónica honesta de lo que pasa cuando llevas meses viajando y de repente un lugar te dice, muy suavecito, que ya puedes soltar.

Alojamiento recomendado
Dónde dormir en Mazunte
Aquí suelo mirar zonas y hoteles bien ubicados para moverme fácil y no perder tiempo al llegar.
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Mazunte es pequeño. Muy pequeño. Tiene una calle principal, un puñado de restaurantes, algunos hostales y cabañas escondidas entre la vegetación, y una playa que impone respeto. No es una playa para meterse sin pensar: las olas aquí son fuertes y hay corrientes, así que conviene preguntar antes de lanzarse al agua. Yo tardé dos días en atreverme a nadar, y lo hice con cuidado y mirando primero cómo lo hacían los lugareños.
Lo primero que me sorprendió fue el silencio. No el silencio absoluto —hay gallinas, música lejana, el sonido del mar que nunca para—, sino la ausencia de ruido innecesario. No hay grandes cadenas hoteleras, no hay grupos de turistas con guía, no hay nadie intentando venderte algo cada diez metros. La gente que va a Mazunte, en general, va porque quiere exactamente eso: nada.
Dónde dormir en Mazunte
La oferta de alojamiento es variada dentro de lo modesto. Hay desde hamacas en terrazas abiertas hasta cabañas con vista al mar que están en otro nivel de romanticismo. Yo me quedé en un hostal sencillo en las afueras del centro —si es que se puede llamar «afueras» a algo tan pequeño— con una terraza desde la que se veía el cerro y se escuchaba el océano. No tenía aire acondicionado, pero tampoco lo necesitaba: el ventilador y la brisa hacían su trabajo.
Mi consejo: reserva con algo de antelación si viajas en temporada alta (Navidad, Semana Santa, julio y agosto). Fuera de esas fechas, es fácil encontrar sitio al llegar, y los precios bajan considerablemente. Puedes buscar opciones en Booking.com o preguntar directamente en los hostales cuando llegues, que muchas veces tiene mejores resultados.
El Centro Mexicano de la Tortuga
Una de las visitas que más me marcó en Mazunte fue el Centro Mexicano de la Tortuga, gestionado por la CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas). Es un espacio de conservación e investigación donde puedes ver tortugas marinas de diferentes especies en sus distintas etapas de vida. No es un parque temático, es un centro científico que también abre sus puertas al público, y eso se nota.
La guía que nos acompañó ese día explicó con una paciencia admirable todo el proceso de desove, incubación y liberación de las crías. Yo salí de allí con ganas de hacer voluntariado ambiental, que no estaba en mis planes pero que empezó a asomarse como posibilidad para más adelante en el viaje.
Mazunte tiene también una historia curiosa relacionada con los cosméticos naturales: la Cosméticos Naturales Body Shop local nació aquí como cooperativa comunitaria y es un ejemplo interesante de cómo un pueblo puede reinventarse económicamente. Puedes visitar su tienda y llevarte jabones, aceites y cremas hechos de forma artesanal.
San Agustinillo: el hermano más tranquilo
A unos pocos minutos caminando por la carretera costera desde Mazunte está San Agustinillo, y la diferencia entre los dos es sutil pero real. Si Mazunte tiene algo de ambiente hippie con sus cafés de specialty coffee y sus talleres de yoga, San Agustinillo es directamente un pueblo de pescadores que todavía huele a pescado fresco por las mañanas. Y eso, para mí, fue un alivio.
La playa de San Agustinillo es más tranquila en cuanto a oleaje, más apta para nadar, y tiene esa estética de pueblo de toda la vida que tanto me gusta: puestos de comida a pie de arena, hamacas bajo las palapas, señores jugando dominó a la sombra. No hay mucho que «hacer» en San Agustinillo, y eso es exactamente lo que lo hace especial.

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Ver alojamientos en Mazunte →Comer en San Agustinillo
Comí algunos de los mejores pescados de todo mi viaje por México en los puestos informales de la playa de San Agustinillo. Pescado fresco a la plancha, tostadas de mariscos, ceviche que te cambia la vida. Busca los puestos donde comen los lugareños, que suelen ser los más baratos y los más ricos. La señora que me preparó el ceviche un mediodía me contó que su familia llevaba tres generaciones viviendo del mar, y eso se notaba en cada bocado.
También hay restaurantes más formales con terraza al mar, ideales para una cena con calma mientras escuchas las olas. La carta suele ser sencilla: pescados, mariscos, algo de carne y las inevitables quesadillas para los que no quieren complicarse.
La rutina que no planeé pero necesitaba
Entre Mazunte y San Agustinillo me quedé casi dos semanas. Más de lo que tenía previsto, menos de lo que me hubiera gustado. Mi rutina diaria era algo así:
- Desayunar fruta y café en algún lugar con vista.
- Ir a la playa a media mañana, cuando el sol todavía no aplasta.
- Comer en algún puesto local y echar la siesta sin culpa.
- Pasear entre los dos pueblos al atardecer, que es cuando la luz se vuelve de película.
- Cenar pronto y leer hasta quedarme dormida.
Suena a poco, y era todo. Llevaba meses moviéndome casi sin parar, acumulando ciudades y experiencias como quien acumula sellos en el pasaporte, y Mazunte me hizo ver que a veces el viaje más intenso es el que sucede cuando no pasa nada especial.
Cómo llegar a Mazunte y San Agustinillo
La forma más habitual de llegar es desde Puerto Escondido o desde Huatulco, dependiendo de dónde vengas. Desde ambos puntos hay autobuses y colectivos que te dejan en la zona. Si llegas desde Oaxaca ciudad, la opción más cómoda suele ser el autobús nocturno hasta Puerto Escondido y desde allí tomar un colectivo hacia la costa chica.
También se puede llegar en coche de alquiler, lo que da mucha libertad para parar en miradores y playas de camino. La carretera costera que conecta Puerto Escondido con Huatulco es preciosa, aunque hay tramos de curvas que convienen con calma.
Para información sobre transporte en la región de Oaxaca, la web de Visit Mexico tiene recursos útiles, aunque como siempre, preguntar en el hostal cuando llegues es la fuente más fiable y actualizada.
Qué más ver cerca: Punta Cometa
No me puedo ir sin mencionar Punta Cometa, que está literalmente a un paseo desde Mazunte. Es el punto más al sur del estado de Oaxaca, una lengua de tierra rocosa que se adentra en el mar y desde la que se ve el Pacífico en toda su inmensidad. Hay quien dice que es uno de los mejores lugares de México para ver el atardecer, y no voy a contradecirle.
El camino hasta la punta es corto pero hay que ir con calzado cómodo porque el terreno es irregular. Vale muchísimo la pena ir con tiempo, sentarse en las rocas y simplemente quedarse ahí, mirando el horizonte.

Consejos prácticos (como si te los contara tomando un café)
- Lleva efectivo. Los cajeros automáticos en la zona son escasos y no siempre funcionan. Saca dinero en Puerto Escondido o Huatulco antes de llegar.
- El agua del grifo no se bebe. Como en casi todo México. Compra garrafas o lleva pastillas potabilizadoras si quieres reducir el plástico.
- Pregunta antes de meterte al mar. Las corrientes en Mazunte pueden ser peligrosas. Los lugareños saben bien dónde y cuándo es seguro.
- Protector solar y sombrero son obligatorios. El sol en esta costa es brutal, especialmente entre las 11 y las 16 horas.
- No hace falta hacer nada. En serio. Si llegas con la agenda llena de actividades, permítete cancelarlas. Estos pueblos funcionan mejor sin plan.
- El Wi-Fi existe pero es lento. Si tienes trabajo que hacer, mejor gestiona tus expectativas. Si no tienes trabajo que hacer, disfrútalo.
- Temporada de lluvia va de junio a octubre. No es incompatible con viajar, pero los mares pueden estar más revueltos y hay días de aguacero. Yo fui en noviembre y el clima era perfecto.
- Respeta el entorno. Mazunte y San Agustinillo son comunidades pequeñas que han apostado por un turismo más consciente. Compra local, no hagas fogatas en la playa y deja la zona mejor de como la encontraste.
Dónde dormir en Mazunte
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