Óbidos: el pueblo medieval que parece un decorado de película

Óbidos es un pueblo medieval portugués que parece sacado de un cuento. Sara te cuenta por qué merece mucho más que una visita rápida.
Portugal siempre me hace sentir bien. Tiene una luz suave, ciudades amables, carreteras bonitas y esa mezcla entre nostalgia y calma que tanto me gusta. Recuerdo Lisboa, Sintra, el Duero o el Alentejo como viajes llenos de belleza tranquila. Es un país al que vuelvo porque me inspira, me relaja y nunca deja de emocionarme en lo pequeño.

Óbidos es un pueblo medieval portugués que parece sacado de un cuento. Sara te cuenta por qué merece mucho más que una visita rápida.

Descubrí Sintra entre palacios de cuento, jardines imposibles y una magia difícil de explicar a solo 40 minutos de Lisboa.

Recorrí la frontera entre el Alentejo portugués y la Extremadura española para descubrir algunos de los secretos mejor guardados de la península ibérica.

Viajé a Évora y al Alentejo para descubrir dólmenes prehistóricos, templos romanos y una gastronomía rural que me enamoró entre viñedos y llanuras.

Recorrí Lisboa en 4 días entre fado en Alfama, miradores con vistas infinitas y pasteles de nata que me enamoraron.

Descubrí Madeira entre levadas, miradores y el vino más especial del mundo; una isla que me cambió el ritmo y el alma.

Recorrí el Valle del Duero entre viñedos en terrazas, cruceros por el río y vinos que me enamoraron, en una ruta imprescindible por Portugal.

Descubrí las Azores entre géiseres, lagunas de colores y paisajes volcánicos que me dejaron sin palabras.

Oporto enamora con sus azulejos, su vino y sus callejones. Pero, ¿sigue siendo auténtica con tanta cámara encima? Sara te lo cuenta.

Recorrí la Costa Vicentina, el último gran rincón salvaje de Europa, entre acantilados, olas perfectas y un parque natural que me cambió por dentro.