Había escuchado el nombre de Taxco muchas veces antes de ir, siempre asociado a dos cosas: la plata y las iglesias. Me sonaba a destino de catálogo, de esos que aparecen en folletos turísticos con fotos demasiado perfectas para ser del todo reales. Y sin embargo, el día que bajé del autobús y puse los pies sobre sus calles de adoquín, entendí que ninguna foto —por perfecta que fuera— le hacía justicia. Taxco es uno de esos lugares que te sorprenden precisamente cuando crees que ya sabes lo que te vas a encontrar. Este artículo es mi intento de contarte cómo fue ese viaje, por qué me enamoré de este rincón del estado de Guerrero y qué necesitas saber antes de ir.
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Taxco, mucho más que plata: una ciudad con siglos de historia
Antes de contarte los mercados de joyería y las iglesias barrocas, quiero que conozcas un poco el contexto de este lugar, porque creo que entender su historia lo cambia todo. Taxco de Alarcón —que ese es su nombre completo— es uno de los Pueblos Mágicos de México y fue declarado Monumento Histórico en 1990, lo que explica por qué sus casas siguen siendo blancas con tejados de teja roja: es obligatorio mantener esa imagen urbana por ley.
La ciudad tiene raíces prehispánicas y fue habitada por los tlahuicas antes de la llegada de los españoles. Pero su gran auge llegó en el siglo XVIII, cuando el empresario y minero José de la Borda descubrió ricas vetas de plata en sus cerros y transformó este pueblo serrano en una de las ciudades más prósperas de la Nueva España. Esa riqueza es la que financió, entre otras maravillas, la construcción de la iglesia de Santa Prisca. Si quieres profundizar en la historia de la plata en México, la Wikipedia en español tiene un artículo bastante completo que me ayudó a orientarme antes del viaje.
Hoy, Taxco sigue siendo la capital mundial de la plata artesanal, y su identidad está tan unida a este metal que prácticamente cada segunda tienda en el centro histórico vende joyas, figuritas o cubiertos fabricados a mano por artesanos locales.
La iglesia de Santa Prisca: el corazón barroco de la ciudad
Si tuviese que elegir un solo motivo para visitar Taxco, sería este: la parroquia de Santa Prisca y San Sebastián. Y mira que no soy de las que suelen emocionarse con las iglesias, pero este edificio me dejó literalmente parada en medio de la plaza sin poder moverme.
Construida entre 1751 y 1758 por orden de José de la Borda, es considerada una de las obras más representativas del barroco churrigueresco en América Latina. Sus dos torres gemelas de cantera rosa se elevan sobre el zócalo como si quisieran pinchar las nubes, y la fachada es un auténtico delirio decorativo: ángeles, santos, volutas, columnas salomónicas… todo tallado con una precisión que cuesta creer que sea obra humana.
Por dentro, el contraste entre la penumbra y los retablos dorados es casi teatral. Hay pintallas al óleo de Miguel Cabrera, uno de los pintores más importantes del virreinato, que decoran el interior con una luz suave y dorada. Si puedes entrar a primera hora de la mañana, cuando la luz entra por las ventanas laterales, te aseguro que el efecto es impresionante.
El zócalo: el corazón social de Taxco
Justo frente a Santa Prisca está la Plaza Borda, el zócalo de Taxco, que es básicamente la sala de estar de toda la ciudad. Allí confluyen turistas, familias, vendedores de artesanías, estudiantes y abuelos que llevan décadas sentados en el mismo banco. Yo me tomé un café en una de las terrazas con vistas a la iglesia y me quedé más de una hora sin hacer absolutamente nada, solo mirando. A veces los viajes se tratan de eso.

El laberinto de plata: mercados, tiendas y talleres artesanales
Ahora sí, hablemos de lo que probablemente te ha traído hasta aquí: la plata de Taxco. La oferta es tan grande y tan variada que puede resultar abrumadora si no vas con cierta cabeza. Déjame contarte cómo me orienté yo.
El Mercado de Artesanías
El mercado de artesanías (también conocido como Mercado Tetitlán en algunas referencias locales) es un laberinto cubierto de puestos donde encontrarás desde anillos y pendientes de plata hasta piezas de cerámica, ropa bordada y souvenirs varios. Los precios son negociables, aunque te recomiendo ir con calma y sin prisa. Si entras deprisa y con cara de turista recién llegado, difícilmente conseguirás el mejor precio.
Los talleres de platería
Lo que más me gustó fue descubrir que muchos artesanos tienen sus talleres abiertos al público o semiabiertos, donde puedes ver en directo cómo trabajan la plata. Algunos talleres ofrecen incluso pequeñas visitas guiadas informales. Pregunta en tu hotel o en la web oficial de turismo de México para saber cuáles están disponibles durante tu visita.
Cómo distinguir la plata auténtica
Esto es algo que aprendí un poco a las malas: no toda la plata que se vende en Taxco es plata de ley. La plata auténtica lleva grabado el sello «925» (que indica que es plata esterlina, 92,5% de plata pura) o «Sterling». Si una pieza no tiene ningún sello, pregunta al vendedor. Los artesanos serios y establecidos no tienen ningún problema en explicarte la calidad de su trabajo.
- Busca el sello 925 o Sterling en las piezas.
- Desconfía de precios excesivamente bajos para piezas grandes o elaboradas.
- Comprar directamente en talleres de artesanos suele ser más garantía de autenticidad.
- Si tienes dudas, visita primero alguna tienda establecida para calibrar precios y calidad.
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Más allá del centro: Taxco desde las alturas
Taxco está construida sobre una ladera abrupta de la Sierra Madre del Sur, lo que significa que casi cualquier calle tiene pendiente y casi cualquier mirador ofrece una vista espectacular. El teleférico que sube hasta el hotel Monte Taxco es una de las formas más cómodas y panorámicas de ver la ciudad desde arriba, con las casitas blancas y los tejados rojizos extendiéndose por la ladera como un mosaico.
También puedes subir caminando hasta el exconvento de San Bernardino, que está un poco más apartado del bullicio turístico y ofrece una perspectiva diferente y más tranquila de la ciudad. Yo lo descubrí por accidente siguiendo a un gato callejero, y resultó ser uno de mis momentos favoritos del viaje.
La gastronomía de Taxco: lo que no debes perderte
La cocina de Guerrero tiene una identidad propia que merece atención. En Taxco encontrarás pozole rojo en casi todos los restaurantes del centro, y aquí es realmente bueno. También son típicos los jumiles, un tipo de insecto comestible que se come en tacos y que tiene un sabor a menta bastante peculiar. Yo los probé. No voy a decir que me encantaron, pero al menos puedo decir que los probé.
Para comer bien sin gastar mucho, lo mejor es alejarse una o dos calles del zócalo. Los precios bajan considerablemente y la calidad suele mantenerse o incluso mejorar. Los mercados locales son siempre una buena opción para desayunar o almorzar.

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Consejos prácticos de Sara: lo que necesitas saber antes de ir
Aquí va todo lo que le contaría a una amiga si me preguntara cómo preparar el viaje a Taxco. Sin rodeos.
Cómo llegar
- Desde Ciudad de México: la opción más habitual es tomar un autobús desde la terminal de autobuses de Taxqueña. Hay varias empresas que hacen el trayecto y el viaje suele durar entre dos horas y media y tres horas dependiendo del tráfico. Consulta horarios y precios actualizados directamente en las webs de las compañías de autobús o en la terminal.
- Desde Cuernavaca también hay conexiones frecuentes y el trayecto es más corto.
- Si vas en coche particular, ten en cuenta que aparcar en el centro histórico es muy complicado dado el trazado medieval de las calles. Mejor dejar el coche en algún aparcamiento de las afueras y moverse a pie o en mototaxi.
Moverse dentro de Taxco
- Los combis (minivans colectivos) son el transporte interno más usado y llegan a casi todos los rincones de la ciudad. Son económicos y muy locales.
- Los mototaxis son ideales para subir cuestas empinadas con equipaje.
- El centro histórico se recorre perfectamente a pie, aunque prepárate para los adoquines: lleva calzado cómodo con suela gruesa, te lo agradecerás.
Mejor época para visitar
- La temporada seca, entre noviembre y abril, es el mejor momento para visitar: cielos despejados y temperaturas agradables.
- Si quieres vivir algo único, la Semana Santa en Taxco es una de las procesiones más espectaculares de México, con tradición centenaria de penitentes y desfiles nocturnos. Eso sí, la ciudad se llena de gente y conviene reservar alojamiento con mucha antelación. La Wikipedia tiene información sobre esta celebración si quieres saber en qué consiste antes de ir.
- Evita los fines de semana largos si no te gustan las multitudes: Taxco es muy popular entre los capitalinos para escapadas de fin de semana.
Presupuesto orientativo
- Taxco no es especialmente cara comparada con otros destinos turísticos de México, aunque las zonas más turísticas del centro tienen precios elevados.
- El alojamiento varía mucho según la categoría y la temporada: desde hostales económicos hasta hoteles boutique con vistas a Santa Prisca. Los precios suelen rondar cifras muy variables, así que te recomiendo comparar en plataformas de reserva con fechas concretas.
- Reserva presupuesto extra para las compras de plata. Es fácil irse de las manos.
Cuánto tiempo necesitas
- Con dos días completos puedes ver lo esencial con calma.
- Si quieres visitar talleres, hacer alguna caminata por los alrededores o simplemente perderte sin prisa, tres días son ideales.
Mi consejo más honesto es que no intentes ver Taxco corriendo. Esta ciudad se disfruta sentándote en la plaza con un café, escuchando las campanas de Santa Prisca y dejando que el tiempo pase un poco más despacio que en tu vida normal. Eso es, al final, lo que te va a quedar.


