10 rincones con encanto en España

El turismo rural está cada vez más y más en auge y es por eso que los españoles nos planteemos viajes y escapadas dentro del territorio nacional. A consecuencia de este fenómeno los alojamientos rurales han ido proliferando y muchos de los pueblos que parecían abandonados hace tiempo, poco a poco han ido renaciendo.

 

Aún queda mucho por hacer. Por hacer y por ver, pues el nuestro es un país muy rico tanto en su orografía como en sus tradiciones, costumbres, cultura… Si estás pensando en recorrer la península, coge papel y boli y apunta estos 10 rincones mágicos esparcidos a lo largo y ancho de toda la península.

  1. Torre del Homenaje, en Frías, Burgos.

Una de las partes que más destacan del Castillo de Frías, lugar en el que se albergaban las estancias más importantes del edificio. Esta torre se alza sobre la estructura y desde él se puede ver el valle de Tobalina. Adquiriendo la entrada al castillo (2€) se puede pasear por él de forma libre y las vistas del pueblo desde dentro, desde sus murallas, realmente merece la pena.

  1. Mikvé, en Besalú, Girona.

Este baño judío se encuentra muy bien conservado, para muchos de los que mejor ha aguantado el paso de los años en toda Europa, aun siendo el segundo más antiguo del continente. Se encuentra dentro de Besalú, un pueblo medieval que conserva su casco antiguo en muy buen estado y donde uno puede perderse entre sus callejuelas y barrios repletos de rincones con mucho encanto. A parte de Besalú, la provincia de Girona tiene otros pueblos que son absolutamente espectaculares.

  1. Islares, Cantabria.

Es un pueblo muy pequeño dentro del municipio de Casto Urdiales, que puede visitarse en un día e incluso en unas horas. Pero eso sí, ver una puesta de sol desde el punto más alto del pueblo o incluso pasando en coche por la A8, no tiene comparación. Islares se encuentra entre dos montañas a 30 metros de altura sobre el nivel del mar y, como su propio nombre indica, varias islas con pequeñas casas se pueden ver en la zona. Una auténtica maravilla.

  1. Fuentes del Algar, Alicante.

Un rincón natural estupendo para alejarse del mundo a una hora de viaje en coche aproximadamente desde Alicante. Su riqueza ecológica y el elevado grado de conservación a la que está sometido este trocito de paraíso son dos de las características más singulares del lugar. Diferentes cascadas y aguas cristalinas hacen que uno quiera quedarse observándolo y bañándose aquí durante horas.      

  1. Jardín Micológico La Trufa, en Priego de Córdoba, Córdoba.

Los apasionados de las setas pueden encontrar aquí un lugar rico en estos hongos, aunque es recomendable verlo en otoño, pues es cuando están en todo su esplendor. Este jardín está situado en Zagrilla, una pequeña aldea muy curiosa y rodeada por diferentes huertas. El centro de interpretación del jardín permite al visitante aprender todo lo relacionado con el mundo de la micología y las especies que aquí nacen.

 

Barrio de la Marina

 

  1. Laguardia, Álava.

Ubicado en un monte no muy alto y rodeado por una muralla de unos 2 metros de alto y con 5 puertas de acceso a la villa, se convierte en un lugar digno de ser visitado por todo aquel viajero que se precie. Posee restos prehistóricos y ha contado con presencia de celtíberos, prerromanos, romanos… La riqueza histórico-cultural del pueblo es de gran interés, por lo que animamos a su visita. Además está rodeado por viñedos, por lo que se puede hacer una degustación enológica apta para los expertos en vino más exigentes.

  1. Barrio de la Marina, Hondarribia, Guipúzcoa.

Es uno de esos sitios por los que cuando pasas una vez decides querer quedarte ahí para siempre. Los pintxos del barrio son espectaculares y cuenta con una tradición pesquera que hace que conserve antiguas edificaciones en las que los balcones están llenos de flores y donde aún se puede ver a los niños pequeños jugando en sus calles, como ocurría antiguamente en los pueblos. Desde el paseo Butrón se puede contemplar la frontera con Francia y las vistas al mar donde desemboca el Bidasoa son de auténtica postal. 

  1. Plaza Mayor de Trujillo, Cáceres.

 Este lugar es tan mágico que hasta puede asustar. Una vez estás aquí te parecerá haberte teletransportado a épocas remotas del siglo XVI donde la estatua de Francisco Pizarro lucha por quitarle el protagonismo a la Iglesia de Santa María. Pero no son los únicos espacios, pues aquí se encuentran también la Casa de las Cadenas en la que se hospedó Felipe II camino a Portugal, el Palacio de la Conquista levantado por orden de la hija de Pizarro y la Iglesia de San Martín de Tours.

  1. Pico del Torozo, Ávila.

Desde este mirador puede verse la Sierra de Gredos como telón de fondo, teniendo como actor principal al Barranco de las Cinco Villas. Desde aquí se ven una antigua calzada romana que data del siglo II a.C. y que hoy en día se sigue utilizando por quienes practican la trashumancia llevando el ganado a Extremadura. Aquel viajero que sea amante del senderismo y la montaña encontrará aquí un rincón en el que disfrutar de ambos hobbies. Y por si fuera poco, cerca del mirador se encuentran pueblos como Mombeltrán o San Esteban del Valle en los que hay que dejarse caer. 

  1. Prisión de Capolatell, Lleida.

En esta antigua prisión natural se encarcelaban a los prisioneros en el XIX en tiempos de la invasión francesa de la mano de Napoleón. Esta construcción no es más que una atalaya de una altura de casi 110 metros a la que sólo se accedía a través de una pasarela metálica, retirada en el momento en el que se introducían a los presos. Actualmente está abierta al público y se puede pasar a ella y desde la parte más alta, a 1.300 metros, las vistas son impresionantes.

 

 

Déjanos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *