Hay destinos que aparecen en tu radar casi por accidente y que, una vez que los visitas, te preguntas cómo has podido vivir sin conocerlos. Matera fue exactamente eso para mí. Una ciudad del sur de Italia que durante décadas fue señalada como la «vergüenza nacional» y que hoy es, sin ninguna duda, uno de los lugares más impresionantes y auténticos que he pisado en mis años viajando por Europa. Si todavía no has oído hablar de ella, sigue leyendo, porque creo que te vas a llevar una sorpresa muy grande.
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Matera: una ciudad que lleva habitada más de 9.000 años
Cuando digo que Matera es antigua, no lo digo en el sentido vago en que a veces usamos esa palabra para referirnos a cualquier casco histórico europeo. Lo digo en serio: los primeros asentamientos humanos en esta zona de la Basilicata italiana datan del Paleolítico, lo que convierte a Matera en uno de los núcleos habitados de forma continua más antiguos del mundo. Ese dato, leído en una placa mientras subía por una escalera de piedra con las piernas ya cansadas, me dejó literalmente parada en seco.
La ciudad es famosa sobre todo por sus Sassi, que son los barrios de casas cueva excavadas directamente en la roca de un barranco llamado la Gravina. Durante siglos, generaciones enteras de familias vivieron en esas cuevas, compartiendo espacio con sus animales. En los años 50, el gobierno italiano consideró las condiciones de vida tan deplorables que desalojó por la fuerza a todos sus habitantes. El escritor Carlo Levi, en su libro Cristo se detuvo en Éboli, ya había descrito décadas antes la dureza de la vida en esta región. Si te interesa entender mejor el contexto histórico, te recomiendo leer un poco sobre la historia de la Basilicata antes de ir: lo cambia todo.
Pero la historia tiene su vuelta de tuerca. Lo que fue miseria y abandono se convirtió, décadas después, en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En 1993, los Sassi di Matera fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, convirtiéndose en el primer sitio del sur de Italia en recibir esa distinción. Y en 2019, Matera fue Capital Europea de la Cultura. El viaje de una ciudad desde el olvido hasta el reconocimiento mundial raramente ha sido tan dramático ni tan merecido.
Qué ver en Matera: más allá del paisaje de postal
Matera es una ciudad pequeña, lo que significa que en dos días puedes verla bien. Pero también significa que cada rincón tiene algo que contar, y si vas con prisa, te lo vas a perder todo. Yo cometí el error de intentar meter demasiado en el primer día y acabé sin poder absorber nada. Así que mi primer consejo es este: ve despacio.
Los Sassi: Sasso Caveoso y Sasso Barisano
Los dos barrios principales de cuevas se llaman Sasso Caveoso y Sasso Barisano, y aunque a primera vista pueden parecer similares, tienen personalidades distintas. El Sasso Caveoso es el más antiguo y el que conserva un aspecto más salvaje y austero. El Sasso Barisano está algo más restaurado y tiene más bares, tiendas y alojamientos. Yo prefiero el Caveoso, pero te recomiendo explorar ambos y sacar tus propias conclusiones.
Lo más impresionante no es ningún monumento en concreto, sino el conjunto: las casas apiladas unas sobre otras siguiendo la roca, las terrazas que son el tejado de la casa de abajo, los callejones que de repente se abren a vistas imposibles sobre el barranco. Es un urbanismo orgánico, casi irracional, que te hace entender que esta ciudad creció sola, sin plan, siguiendo únicamente la lógica de la supervivencia.
Las iglesias rupestres
Hay más de 150 iglesias excavadas en la roca en la zona de Matera y su entorno, muchas de ellas con frescos medievales de colores sorprendentemente vivos. Algunas están integradas en los barrios de los Sassi y se pueden visitar con relativa facilidad. Otras están en el Parco della Murgia Materana, al otro lado del barranco, y requieren una excursión a pie o en bici.
La Madonna de Idris, una pequeña iglesia excavada en lo alto de un promontorio rocoso, es una de las más visitadas y tiene unas vistas espectaculares. Pero si puedes, busca también alguna de las iglesias menos conocidas: a menudo están abiertas con horario reducido y hay que tener un poco de paciencia, pero merece la pena. Consulta el programa de visitas en la web del Centro Visita dei Sassi.
El Parco della Murgia Materana
Cruzar el barranco y mirar Matera desde el otro lado es una de esas experiencias que te recolocan el cerebro. El Parco della Murgia Materana es una zona de meseta calcárea declarada parque natural, con rutas de senderismo que pasan por iglesias rupestres, antiguos pastizales y miradores sobre los Sassi. Yo fui al atardecer y fue, sin exageración, una de las imágenes más bonitas que tengo guardadas en la memoria.
Puedes encontrar más información sobre rutas y acceso en la web oficial del Parco della Murgia Materana.

Dormir en una cueva: la experiencia que define el viaje
Si hay algo que diferencia a Matera de otros destinos históricos europeos es la posibilidad de alojarse en una cueva reconvertida en hotel o apartamento. Muchos de los Sassi restaurados se han convertido en alojamientos que combinan la roca original con todas las comodidades modernas. Dormir ahí no es barato, pero si puedes permitírtelo, hazlo al menos una noche.
Yo me quedé dos noches en un apartamento cueva del Sasso Caveoso y fue una experiencia completamente distinta a cualquier otro alojamiento que haya tenido. Las paredes de piedra, la temperatura fresca incluso en verano, el sonido del silencio absoluto por la noche… y luego salir a la terraza al amanecer y ver la ciudad despertar sobre el barranco. No lo cambio por nada.
Si tu presupuesto no llega a las cuevas boutique, hay opciones más económicas en el centro histórico o en los barrios modernos. Lo importante es que te quedes al menos dos noches, porque Matera es de esas ciudades que necesitan tiempo para entrar.
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Gastronomía: la cocina de la Basilicata que nadie cuenta
La región de la Basilicata es una de las menos conocidas de Italia gastronómicamente, lo que es un error muy grande por parte del mundo viajero. La cocina es sencilla, contundente y está llena de sabores que no encuentras en ningún otro sitio.
- El pan di Matera IGP: un pan de trigo duro con corteza muy crujiente y miga densa, con forma de croissant gigante. Es el símbolo gastronómico de la ciudad y tiene denominación de origen protegida.
- Los peperoni cruschi: pimientos secos fritos que aparecen en casi todos los platos. Son crujientes, ligeramente dulces y completamente adictivos.
- La pasta al ragú di agnello: pasta con ragú de cordero, un plato que en la Basilicata rural tiene siglos de historia.
- El vino Aglianico del Vulture: un tinto potente y aromático de la zona norte de la región, que marida perfectamente con los embutidos y los quesos locales.
Los restaurantes del interior de los Sassi son inevitablemente más turísticos, pero si te alejas un par de calles del circuito principal, encuentras sitios donde come la gente de Matera y donde los precios bajan considerablemente.

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Consejos prácticos para visitar Matera: lo que yo le contaría a una amiga
Cuándo ir
La mejor época para visitar Matera es la primavera (abril y mayo) y el otoño (septiembre y octubre). El verano en la Basilicata es muy caluroso, y Matera, con toda esa piedra acumulando calor, puede ser agotadora en agosto. Además, en julio y agosto los precios suben bastante y hay más gente, aunque nunca alcanza las masificaciones de Florencia o Roma. El invierno tiene su encanto y la ciudad se ve mucho más tranquila, pero algunas iglesias rupestres y rutas del parque pueden tener acceso limitado.
Cómo llegar
Aquí viene la parte que disuade a mucha gente, y que en realidad no es para tanto. Matera no tiene aeropuerto propio. Los aeropuertos más cercanos son los de Bari y Nápoles. Desde Bari es la opción más cómoda: hay autobuses directos que conectan el aeropuerto con Matera, y el trayecto dura aproximadamente una hora y media. Consulta los horarios actualizados en la web de Ferrovie Appulo Lucane, que gestiona también el tren que une Bari con Matera (aunque este último tarda algo más).
Si tienes coche de alquiler, Matera se conecta bien por carretera con Bari, Nápoles y otras ciudades del sur. Eso sí: el acceso con coche al interior de los Sassi está muy restringido. Aparca en las zonas habilitadas en los alrededores y explora a pie.
Presupuesto orientativo
Matera es cara para los estándares del sur de Italia, especialmente el alojamiento en cuevas boutique, cuyos precios suelen rondar los 100-200€ la noche según temporada y tipo de habitación. Si buscas opciones más económicas, hay hostales y casas de huéspedes en el centro histórico a precios bastante más razonables. Para comer, un restaurante de nivel medio puede costar alrededor de 25-35€ por persona incluyendo vino. Si picas en panaderías y mercados, puedes comer muy bien gastando mucho menos.
Las visitas a las iglesias rupestres suelen tener un coste de entrada, aunque los precios varían según el sitio. Algunos están incluidos en pases combinados que merece la pena valorar a la llegada. Consulta las tarifas actualizadas en la web del Centro Visita dei Sassi antes de planificar el presupuesto.
Cuántos días dedicarle
Con dos días completos puedes ver lo esencial. Con tres, puedes ir al Parco della Murgia con calma, visitar alguna iglesia rupestre más alejada y perderte por los callejones sin ningún plan. Si puedes, quédate tres. Matera no es una ciudad que se visita corriendo.
Qué llevar
- Calzado cómodo y con suela firme: los adoquines y las escaleras de piedra son irregulares y pueden ser resbaladizos cuando hay humedad.
- Una chaqueta ligera incluso en verano para las visitas a iglesias y cuevas, donde la temperatura es notablemente más fresca.
- Botella de agua reutilizable: en verano el calor aprieta fuerte y las subidas y bajadas por los Sassi cansan más de lo que parece en el mapa.
- Mucha paciencia y curiosidad: los mejores rincones de Matera no están señalizados. Se encuentran girando por donde no toca.
Una cosa más: si vas en agosto, reserva el alojamiento con mucha antelación. Las cuevas más bonitas se llenan meses antes. Yo lo aprendí a la fuerza el primer año que quise ir y tuve que esperar hasta octubre. Que no te pase a ti.


