Lancha pequeña recorriendo los canales de Tortuguero rodeada de selva tropical en Costa Rica

Tortuguero: entrar por agua en plena selva fue otra forma de viajar

Tortuguero solo se llega por agua o aire. Te cuento cómo fue entrar en lancha por la selva de Costa Rica y por qué cambió mi forma de viajar.

Hay destinos que ya te avisan desde el principio de que van a ser distintos. Tortuguero es uno de ellos. No tiene carretera. No puedes llegar en autobús, ni en coche, ni en moto. La única forma de entrar es por agua o por aire, y eso, antes de haber visto nada todavía, ya lo dice todo. Cuando me subí a aquella lancha colectiva en el embarcadero y el motor arrancó entre el barro y la vegetación, entendí que este tramo de mi viaje por Costa Rica iba a ser diferente a todo lo anterior. Y llevaba ya varios meses en ruta, desde México, así que la barra estaba alta.

Lancha pequeña recorriendo los canales de Tortuguero rodeada de selva tropical en Costa Rica
Así se llega a Tortuguero: por agua, entre árboles y silencio.

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Aquí suelo mirar zonas y hoteles bien ubicados para moverme fácil y no perder tiempo al llegar.

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Cómo llegar a Tortuguero (spoiler: mojándote los pies, como mínimo)

La ruta más habitual desde San José pasa por Cariari o La Pavona, donde tomas una barca que navega por los canales hasta el pueblo. El trayecto en lancha dura aproximadamente entre una y dos horas dependiendo de desde dónde salgas, y es parte del plan. No es un traslado aburrido: es ya el espectáculo. A los lados del canal van apareciendo árboles que se meten en el agua, aves que no sabía nombrar, algún caimán quieto como una piedra en la orilla. Yo iba con los ojos como platos intentando procesar todo a la vez.

También existe la opción de ir en tour organizado desde San José, que suele incluir el transporte en autobús hasta el embarcadero, la barca, el alojamiento y alguna excursión. Para muchos viajeros es la opción más cómoda, especialmente si vas en temporada alta y no quieres complicarte con la logística. Yo preferí hacerlo por mi cuenta, que ya es un vicio después de tantos meses viajando, pero reconozco que la versión organizada tiene su lógica en un lugar tan alejado.

Lo que sí te digo: lleva ropa que pueda mojarse. El traslado entre barca y muelle no siempre es seco, y el calor húmedo de la zona hace que el concepto de «ropa seca» sea casi filosófico.

El pueblo: pequeño, vertical y sin coches

Tortuguero como pueblo es diminuto. Básicamente es una calle principal —o algo parecido a una calle— con hospedajes, restaurantes, alguna tiendita y mucho pájaro sobrevolando. Sin coches. Sin motos. La gente se mueve a pie o en barca. Eso, en sí mismo, ya genera una calma que en otros sitios cuesta mucho dinero o mucha distancia conseguir.

Me alojé en una pequeña posada familiar cerca del canal, con habitación sencilla y ventilador de techo que hacía lo que podía contra la humedad. El ambiente del pueblo es una mezcla interesante: turistas internacionales con botas de trekking, familias locales con niños jugando en el muelle, voluntarios de conservación que llevan semanas por allí y ya tienen cara de pertenecer al lugar. Me gustó esa mezcla. No se sentía un sitio puesto en escena para los turistas, sino un lugar real que además recibe visitas.

Para orientarte bien sobre la fauna y los ecosistemas del parque, la web del Sistema Nacional de Áreas de Conservación de Costa Rica (SINAC) tiene información útil sobre el Parque Nacional Tortuguero y sus regulaciones.

Casas de colores del pequeño pueblo de Tortuguero junto a los canales de Costa Rica
El pueblo de Tortuguero cabe en un suspiro, pero tiene una energía que engancha.

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El Parque Nacional: entrar en el agua para ver la selva

El Parque Nacional Tortuguero es una de las zonas de mayor biodiversidad de Costa Rica, y eso ya es decir mucho en un país que presume —con razón— de tener más del 25% de su territorio protegido. Aquí la forma de moverse dentro del parque es, de nuevo, en barca. Los guías reman por los canales estrechos con una habilidad tranquila y silenciosa que da envidia, esquivando raíces y bajando la voz cuando hay algo interesante cerca.

Qué se puede ver en los canales

La lista es larga y depende de la suerte y la hora del día, pero en mi recorrido aparecieron:

  • Monos aulladores que se oían mucho antes de verse, con ese rugido que te despierta a las seis de la mañana y que al principio da un poco de susto.
  • Monos cariblancos saltando entre ramas a pocos metros de la barca, completamente desinteresados por nuestra presencia.
  • Caimanes inmóviles en las orillas, con esa capacidad de parecer ramas hasta que se mueven.
  • Aves de todo tipo: martines pescadores, garzas, tucanes que aparecen un segundo y desaparecen antes de que puedas reaccionar.
  • Perezosos de dos dedos enroscados en las copas de los árboles, haciendo lo que mejor saben hacer.
  • Y en el agua, de vez en cuando, la silueta grande y lenta de una tortuga verde pasando bajo la superficie.

El guía que me tocó llevaba años en esto y sabía exactamente dónde mirar. Eso marca la diferencia. Si vas por libre, te recomiendo contratar igual un guía local para las excursiones por el canal: el parque tiene zonas donde es obligatorio ir acompañado, y además, sin alguien que sepa leer el bosque, te pierdes el noventa por ciento de lo que hay.

El avistamiento de tortugas: un protocolo que tiene sentido

Tortuguero es mundialmente conocido por ser uno de los lugares más importantes para el desove de la tortuga verde (Chelonia mydas). La temporada principal va de julio a octubre, aunque hay presencia de tortugas en otras épocas del año también. Yo llegué en un momento en que todavía había actividad, y apunté mi nombre en la lista de la oficina del parque para la excursión nocturna de avistamiento.

El proceso está muy regulado, y bien regulado. Tienes que ir con un guía certificado, en grupos pequeños, sin linternas blancas ni flash, sin hablar más de lo necesario, sin acercarte demasiado. Parece mucho protocolo hasta que ves a la tortuga. Entonces lo entiendes todo.

La mía apareció de noche, enorme, arrastrándose por la arena oscura con una determinación que no tiene nombre. Llevaba quizás media hora excavando cuando llegamos. Verla depositar los huevos, tapar el nido y volver despacio al mar fue una de esas experiencias que no caen dentro de la categoría «bonito». Están en otra categoría. La que no tiene palabras fáciles.

Si quieres saber más sobre el estado de conservación de las tortugas marinas y los esfuerzos globales, la Lista Roja de la UICN tiene información actualizada sobre las especies y su situación.

Tortuga verde gigante desovando en la arena oscura de la playa de Tortuguero, Costa Rica
Ver desovar a una tortuga verde fue uno de esos momentos que no se explican, solo se sienten.

Consejos prácticos para ir a Tortuguero

Te lo cuento como si estuviéramos tomando un café y acabaras de decirme que tienes pensado ir:

  • Reserva el alojamiento con antelación, especialmente en temporada de tortugas. El pueblo es pequeño y las plazas se agotan. Hay opciones para todos los presupuestos, desde lodges con encanto hasta hospedajes más básicos.
  • Lleva ropa ligera que pueda mojarse y siempre una capa impermeable. Aquí llueve. Mucho. Y con ganas.
  • El repelente de mosquitos no es opcional. Es parte del outfit. Uno bueno, con DEET o con picaridina. La humedad de la selva ya sabes lo que implica.
  • Si quieres hacer la excursión nocturna de tortugas, apúntate en cuanto llegues. Los cupos son limitados y se llenan.
  • Contrata un guía local para al menos una excursión por el canal. No es un lujo, es lo que te permite entender lo que ves.
  • Lleva efectivo suficiente. Hay cajero en el pueblo pero no siempre funciona bien, y muchos sitios pequeños no tienen datáfono.
  • Si vas a ir por libre en barca desde La Pavona o Cariari, infórmate bien el día antes sobre horarios de salida porque pueden cambiar según la época.
  • El pueblo en sí se puede recorrer caminando en veinte minutos. La gracia está en el parque y en los canales, así que no te quedes solo con el pueblo.
  • Y una cosa importante: no vayas con prisa. Tortuguero no funciona con prisas. El ritmo aquí lo marca la selva, y la selva va a su aire.

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