Paisaje de las colinas del Chianti con viñedos y cipreses en la Toscana italiana

La Toscana en coche: Siena, San Gimignano y las colinas del Chianti

Recorrí la Toscana en coche entre Siena, San Gimignano y las colinas del Chianti, en una ruta auténtica de arte, vino y paisajes eternos.

Llevaba años con la Toscana en la lista. No en una lista digital, sino en esa lista mental que todas guardamos en algún rincón de la cabeza y que de vez en cuando aparece para recordarnos que hay cosas pendientes. El verano pasado, por fin, cogí un vuelo a Florencia, alquilé un coche pequeño y me lancé a recorrer durante cinco días algunos de los paisajes más hipnóticos que he visto en mi vida. Esta es la historia de esa ruta: Siena, San Gimignano y las colinas del Chianti, tres destinos que juntos conforman lo que yo ya llamo, sin ningún pudor, mi viaje favorito hasta la fecha.

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Paisaje de las colinas del Chianti con viñedos y cipreses en la Toscana italiana
Las colinas del Chianti, uno de los paisajes más icónicos de toda Italia.

Por qué recorrer la Toscana en coche (y no de otra manera)

Antes de entrar en los detalles de cada destino, necesito hablar del coche. Mucha gente me preguntó si no era más cómodo ir en tren o en autobús. Mi respuesta siempre es la misma: la Toscana sin coche es solo la mitad de la Toscana. Los pueblos más bonitos están en lo alto de colinas, conectados por carreteras secundarias que serpentean entre viñedos y olivares. El tren te lleva de ciudad en ciudad, sí, pero te pierdes exactamente lo que hace única a esta región: ese paisaje de postal que se despliega entre parada y parada.

Alquilé el coche en el aeropuerto de Florencia, que tiene varias compañías disponibles. Los precios suelen variar bastante según la temporada y la antelación con la que reserves, así que te recomiendo mirar con tiempo. Con un coche pequeño y de bajo consumo me manejé perfectamente. Las carreteras son en general buenas, aunque las que suben a los pueblos medievales pueden ser estrechas y con curvas cerradas. Nada que no se resuelva con paciencia y velocidad moderada.

Siena: cuando una ciudad te deja sin palabras

Siena fue mi primera parada y, honestamente, fue un golpe de belleza del que tardé en recuperarme. Llegué a media mañana, aparqué en uno de los aparcamientos del perímetro de la ciudad (el centro histórico es de acceso restringido para vehículos), y entré a pie por una de las puertas medievales de la muralla. En ese momento ya supe que iba a ser especial.

La Piazza del Campo: el corazón de la ciudad

Todo en Siena orbita alrededor de la Piazza del Campo, una plaza con forma de concha que es, sin exageración, una de las más bellas de Europa. Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con todo el centro histórico de la ciudad. Me senté en el suelo de la plaza —como hace todo el mundo— y me quedé un buen rato simplemente mirando. El Palazzo Pubblico, con su torre del Mangia elevándose hacia el cielo, la gente paseando, los turistas y los locales mezclados… hay algo en esa plaza que te invita a no tener prisa.

Si tienes energía, subir a la Torre del Mangia merece la pena. Las vistas sobre los tejados rojos de Siena y las colinas que la rodean son espectaculares. Los precios de entrada suelen rondar los importes habituales de las atracciones principales italianas; consulta los detalles actualizados en la web oficial del Comune di Siena.

El Duomo y la Librería Piccolomini

El Duomo de Siena es otro mundo. Por fuera ya te deja boquiabierta con su fachada de mármol en blanco y negro, pero por dentro es donde ocurre la magia. Los suelos de mármol con escenas bíblicas incrustadas son una obra de arte en sí mismos. Y dentro del Duomo se esconde una joya que mucha gente pasa por alto: la Librería Piccolomini, con sus frescos del siglo XV en un estado de conservación asombroso. No la saltes, aunque tengas prisa.

San Gimignano: la ciudad de las torres

De Siena conduje hasta San Gimignano, un trayecto de poco más de media hora por carreteras que ya de por sí son un espectáculo. San Gimignano es conocida como la «Manhattan medieval» de Italia, y cuando la ves aparecer en el horizonte con sus torres medievales apuntando al cielo, entiendes por qué. También está incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Vista panorámica de la Plaza del Campo de Siena con su característica forma de concha
La Piazza del Campo de Siena, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pasear sin mapa y perderse a propósito

Mi estrategia en San Gimignano fue sencilla: aparcar, entrar por la Porta San Giovanni y caminar sin rumbo fijo. Las calles empedradas, las tiendas de productos locales, los gatos durmiendo al sol sobre las piedras… San Gimignano tiene una escala humana que te reconcilia con el mundo. Es un pueblo que se recorre a pie y despacio.

La Piazza della Cisterna, con su pozo medieval en el centro, es el lugar perfecto para tomarse un descanso. Y aquí es donde me detuve a probar el gelato de la Gelateria Dondoli, famosa por haber ganado varios campeonatos mundiales de helado artesanal. No es publicidad, es simplemente la verdad: estaba extraordinario.

Las torres y las vistas

De las catorce torres que se conservan, la más accesible para subir es la Torre Grossa, la más alta del conjunto, desde donde se tiene una panorámica de 360 grados sobre el pueblo y los campos de la Toscana. Si el día es claro, las vistas llegan hasta donde alcanza la vista. Los precios de acceso suelen incluirse en una entrada combinada con los museos del pueblo; consulta los horarios actuales en la web oficial de turismo de San Gimignano.

Las colinas del Chianti: conducir como si fuera una película

Si Siena y San Gimignano son los protagonistas de esta ruta, las colinas del Chianti son el escenario que lo une todo. La Strada Chiantigiana —también conocida como SR222— es una carretera que atraviesa el corazón del Chianti, esa franja de territorio entre Florencia y Siena que ha dado nombre a uno de los vinos tintos más reconocidos del mundo.

Conduje por ella sin prisa una mañana, parando cada vez que el paisaje me lo pedía —y me lo pidió muchas veces—. Cipreses en fila, viñedos que empiezan a cambiar de color, pequeñas granjas de piedra, algún castillo asomando entre la vegetación. Es exactamente lo que te imaginas cuando piensas en la Toscana, y es exactamente así en la realidad. No hay filtro que lo mejore.

Bodegas y degustaciones: el Chianti en copa

Una de las cosas que más me gustó fue poder parar en algunas bodegas locales para hacer una pequeña degustación. Muchas fincas del Chianti ofrecen visitas y catas, algunas con reserva previa y otras simplemente abiertas al público. Los precios de las degustaciones suelen rondar cantidades muy razonables teniendo en cuenta la calidad de los vinos. Te recomiendo buscar bodegas con la denominación Chianti Classico DOCG, el estándar más exigente de la zona, y revisar las opciones en el Consorzio del Vino Chianti Classico.

Yo visité una finca familiar pequeña, sin pretensiones, donde una señora me sirvió un vaso de Chianti con unas lonchas de pecorino y me habló de su tierra con un orgullo tranquilo y genuino. Eso no tiene precio.

Torres medievales de San Gimignano recortadas contra el cielo azul de la Toscana
San Gimignano y sus torres medievales, apodada la 'Manhattan medieval' de Italia.

Greve in Chianti: el pueblo donde parar a comer

Si tienes que elegir un pueblo del Chianti para detenerte a comer, elige Greve in Chianti. Su plaza triangular porticada tiene una personalidad especial, y los restaurantes del entorno sirven platos de cocina toscana clásica: pappardelle al cinghiale, bistecca, ribollita… Comí en una trattoria sin estrella ni fama especial y fue una de las mejores comidas del viaje.

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Consejos prácticos de Sara para tu ruta por la Toscana

Aquí va todo lo que le contaría a una amiga antes de que salga de viaje:

  • Mejor época para ir: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más recomendables. El paisaje es espectacular, las temperaturas son agradables y hay menos aglomeraciones que en julio y agosto. El otoño en el Chianti, con la vendimia en pleno apogeo, tiene algo mágico.
  • Alquila el coche con antelación: Especialmente en temporada alta, los precios se disparan si esperas al último momento. Compara varias plataformas y asegúrate de que el seguro incluya cobertura completa.
  • Cuidado con las ZTL: Las zonas de tráfico limitado (Zone a Traffico Limitato) en los centros históricos pueden generarte multas si entras sin permiso. Infórmate siempre antes de conducir hacia el centro de una ciudad italiana. Aquí tienes información general sobre las ZTL en Italia.
  • Presupuesto orientativo: La Toscana no es el destino más barato de Italia, pero tampoco tiene que ser ruinoso. Los alojamientos en agriturismos (granjas con habitaciones) suelen rondar precios razonables y ofrecen una experiencia mucho más auténtica que un hotel de cadena.
  • Reserva las visitas con antelación: Especialmente en Siena (Duomo, Torre del Mangia) y San Gimignano. En temporada alta, las colas pueden ser largas y algunas entradas se agotan.
  • Lleva efectivo: Muchas bodegas, mercados y pequeños restaurantes rurales siguen prefiriendo el pago en metálico. Los cajeros automáticos en los pueblos pequeños no siempre están disponibles.
  • Conduce despacio: No porque las carreteras sean peligrosas, sino porque si vas rápido te perderás las mejores vistas. Para el coche cuando algo te llame la atención. Siempre hay un lugar donde aparcar.
  • Habla algo de italiano: No hace falta ser fluida, pero un «buongiorno», un «grazie» y un «per favore» abren muchas puertas. La gente del campo toscano lo agradece enormemente.

La última mañana de mi ruta me desperté en un agriturismo entre viñedos, con las colinas aún en penumbra y el olor a tierra húmeda entrando por la ventana. Pensé: «Aquí hay algo que no se puede comprar ni planificar del todo.» Esa sensación es la que te espera a ti también. Solo tienes que coger el volante.