Calles con flores y casas de entramado de madera en Colmar en otoño

Alsacia en otoño: mercados navideños, Colmar y el vino blanco

Descubrí Alsacia en otoño entre mercados navideños, calles de cuento en Colmar y algunos de los vinos blancos que más me han gustado de Francia.

Hay destinos que guardas en una lista mental durante años, convencida de que «ya irás», hasta que un día miras los vuelos casi por casualidad y de repente estás haciendo la maleta. Eso es exactamente lo que me pasó con Alsacia. Llevaba tiempo viendo fotos de esas casas de entramado de madera, esos geranios que cuelgan de las ventanas y esos mercados navideños que parecen de película, y en noviembre del año pasado decidí que ya era el momento. No me arrepiento ni un segundo. Si estás pensando en un viaje diferente para el otoño o principios del invierno, quédate, porque tengo mucho que contarte.

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Calles con flores y casas de entramado de madera en Colmar en otoño
Las callejuelas de Colmar parecen sacadas de un cuento de hadas, especialmente en otoño.

Por qué Alsacia en otoño es una decisión brillante

La mayoría de la gente asocia Alsacia con la primavera, cuando los geranios están en plena explosión de color. Pero te digo yo, como alguien que ha estado allí en noviembre, que el otoño tiene una magia completamente diferente y todavía más intensa. Los viñedos que bordean la famosa Ruta del Vino de Alsacia se tiñen de dorados, ocres y rojizos que quitan el aliento. Las calles de los pueblos están más tranquilas que en verano, los precios de los alojamientos suelen ser más razonables y, a partir de finales de noviembre, los mercados navideños convierten la región en algo que roza lo irreal.

Alsacia tiene una historia fascinante y algo tormentosa: ha pertenecido a Francia y a Alemania en distintos momentos de la historia, y esa dualidad se nota en absolutamente todo: en la arquitectura, en la gastronomía, en los nombres de los pueblos e incluso en el idioma. Según Wikipedia, esta región del noreste de Francia limita con Alemania y Suiza, lo que explica perfectamente esa mezcla cultural tan particular que la hace única.

Colmar: el pueblo que parece de cuento

Si tuviera que elegir un solo lugar de todo el viaje, sin dudarlo elegiría Colmar. Y eso que cuando llegué tenía las expectativas muy altas después de ver cientos de fotos. Pues bien: la realidad las superó. El barrio de La Petite Venise, con sus canales, sus barcas y sus casas de colores reflejándose en el agua, es de esas cosas que te dejan sin palabras. Llegas, lo ves y piensas: «Esto no puede ser real».

Qué ver en Colmar sí o sí

  • La Petite Venise: el barrio más fotogénico de toda la ciudad, con canales y casas de entramado de madera que parecen sacadas de un libro de cuentos.
  • La Rue des Marchands: una calle peatonal preciosa con edificios medievales perfectamente conservados.
  • El Museo de Unterlinden: alberga el famoso Retablo de Isenheim, una obra maestra del arte gótico tardío. Los precios de entrada suelen rondar los diez euros, pero consulta siempre los datos actualizados en la web oficial del museo.
  • La Maison Pfister: uno de los edificios más bonitos de Alsacia, con una fachada del siglo XVI que te dejará con la boca abierta.
  • El mercado navideño de Colmar: repartido en varios puntos de la ciudad, cada uno con su propia temática. Yo llegué justo cuando empezaba y fue una de las mejores decisiones del viaje.

Un consejo muy importante: ve a Colmar por la mañana temprano o al anochecer. A media mañana, incluso en temporada baja, los grupos de turistas pueden quitarte parte de la magia. Yo me levanté un día a las siete y media, salí antes de que abriera casi ningún café y tuve La Petite Venise prácticamente para mí sola. Esas imágenes las llevo guardadas en la memoria para siempre.

Puestos iluminados del mercado navideño de Estrasburgo al anochecer
El mercado navideño de Estrasburgo es uno de los más antiguos y famosos de Europa.

Estrasburgo y el mercado navideño más antiguo de Europa

Estrasburgo es la capital de Alsacia y una ciudad que merece muchísimo más que una visita de pasada. Yo le dediqué dos días completos y me quedé con ganas de más. Su casco histórico, conocido como Grande Île, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1988, y cuando paseas por sus calles entiendes perfectamente por qué.

Pero lo que convierte a Estrasburgo en un destino absolutamente imprescindible en esta época del año es su Mercado de Navidad, conocido como Christkindelsmärik. Se celebra desde el siglo XVI y es considerado uno de los mercados navideños más antiguos y bonitos de Europa. Los puestos se despliegan por la Plaza Broglie y alrededores, con ese olor mezcla de vin chaud, canela y galletas especiadas que se te mete en el alma. Puedes consultar las fechas exactas de cada edición en la web oficial del mercado, ya que suelen variar ligeramente de un año a otro.

Más allá del mercado: qué no perderte en Estrasburgo

  • La Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo: impresionante en arenisca rosa, con una aguja que durante siglos fue la más alta del mundo. El reloj astronómico del interior es una maravilla.
  • El barrio de La Petite France: canales, molinos y casas alsacianas del siglo XVI. Sí, Estrasburgo también tiene su versión de la Pequeña Venecia.
  • El Parlamento Europeo: Estrasburgo es sede del Parlamento Europeo y puedes visitar el edificio. Consulta la disponibilidad en la web oficial del Parlamento Europeo.
  • El Musée Alsacien: perfecto para entender la vida tradicional alsaciana a través de los siglos.

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La Ruta del Vino de Alsacia: entre viñedos y pueblos de postal

No se puede hablar de Alsacia sin hablar de su vino. Esta región produce algunos de los blancos más apreciados de Francia, y la Ruta del Vino que la recorre de norte a sur es uno de los itinerarios más hermosos que he hecho en mi vida. En otoño, con las hojas cambiando de color, la ruta es sencillamente espectacular.

Yo alquilé un coche durante dos días y fui parando en los pueblos que más me llamaban la atención. Algunos de los que no te puedes perder:

  • Riquewihr: considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia, con murallas medievales y una calle principal llena de bodegas y tiendas de productos locales.
  • Ribeauvillé: con sus ruinas de castillos medievales asomando sobre el pueblo y una atmósfera más tranquila que otros destinos más turísticos.
  • Eguisheim: un pueblo circular precioso, también entre los más bonitos de Francia según la asociación Les Plus Beaux Villages de France.
  • Kaysersberg: con un río que lo cruza y un castillo en lo alto que lo vigila todo. Además, fue el pueblo natal de Albert Schweitzer.

El vino blanco alsaciano: un mundo por descubrir

Antes de este viaje, yo era más de tintos. Alsacia me convirtió al blanco. Las uvas protagonistas de la región son el Riesling, el Gewurztraminer, el Pinot Gris y el Muscat, entre otras, y cada una produce vinos con personalidades completamente distintas. El Gewurztraminer fue mi favorito personal: aromático, con notas de rosas y lichis, y ese punto entre seco y afrutado que combina de maravilla con el foie gras y los quesos de la zona.

En casi todos los pueblos de la ruta encontrarás caves (bodegas) donde puedes hacer catas. Los precios suelen ser muy razonables o incluso gratuitos si después compras alguna botella. No tengas vergüenza de entrar y preguntar: los alsacianos son enormemente hospitalarios con quien muestra interés genuino por su cultura del vino.

Copas de vino blanco alsaciano junto a viñedos en otoño
El Riesling y el Gewurztraminer son dos de las joyas vinícolas de Alsacia.

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Gastronomía alsaciana: más allá de la choucroute

La cocina de Alsacia es contundente, generosa y completamente deliciosa. La choucroute (chucrut con embutidos y patatas) es el plato más famoso, pero hay un universo gastronómico mucho más amplio esperándote. La tarte flambée o Flammkuchen es una especie de pizza fina con crème fraîche, cebolla y lardons que se convirtió en mi adicción número uno durante el viaje. Las baeckeoffe (un guiso de carnes y patatas que se cocina lentamente en terrina) son perfectas para los días fríos de otoño. Y de postre, el kugelhopf, ese bizcocho con forma de corona que encontrarás en todas las panaderías.

Para comer bien y sin gastar una fortuna, busca los winstub, que son las tabernas tradicionales alsacianas. Son locales sin pretensiones, con mesas de madera, vino de la región y platos de toda la vida a precios que suelen rondar los precios de un restaurante familiar. La experiencia es auténtica y el ambiente, inmejorable.

Consejos prácticos de Sara para tu viaje a Alsacia en otoño

Bien, aquí va lo que le contaría a una amiga si me pidiera consejo antes de hacer este viaje:

  • Cuándo ir: La temporada ideal para combinar otoño con mercados navideños es de mediados de noviembre a principios de enero. Los mercados suelen abrir a finales de noviembre, pero consulta las fechas exactas en cada web oficial porque varían. Si quieres solo paisajes otoñales sin mercados, octubre es precioso y hay menos gente.
  • Cómo llegar: El aeropuerto más cercano es el de Estrasburgo-Entzheim, con vuelos directos desde varias ciudades españolas, especialmente en temporada. También puedes llegar en tren desde París (el TGV deja Estrasburgo en menos de dos horas) o desde Barcelona vía Lyon. Consulta opciones en SNCF Connect.
  • Alojamiento: Yo me alojé en Colmar como base y desde allí hice excursiones a Estrasburgo y a los pueblos de la ruta del vino. Es una buena estrategia. Estrasburgo también es una opción excelente si quieres más opciones de restaurantes y vida nocturna.
  • Transporte en la región: Para la Ruta del Vino, el coche de alquiler es la opción más cómoda. Para ir entre Colmar y Estrasburgo, el tren regional (TER) funciona muy bien y es frecuente. Informa sobre las opciones en la web del TER Grand Est.
  • Presupuesto: Alsacia no es el destino más barato de Francia, pero tampoco es desorbitado. Los alojamientos en temporada de mercados navideños suelen ser más caros que en octubre, así que reserva con antelación. Comer en winstub es asequible; los restaurantes con mantel blanco ya son otra historia.
  • Qué llevar: Ropa de abrigo sin discusión. En noviembre las temperaturas pueden bajar bastante, especialmente de noche cuando estés paseando por los mercados. Un buen abrigo, guantes y botas cómodas y resistentes al agua son imprescindibles.
  • Idioma: El francés es el idioma oficial, pero en muchos lugares también se habla alemán o alsaciano. Con el francés básico o incluso el inglés te apañas perfectamente en toda la región.
  • Información turística oficial: Antes de ir, échale un vistazo a la web de Alsace Tourisme, que tiene información muy completa y actualizada sobre todos los eventos y atracciones de la región.

Y si me preguntas qué haría diferente: reservaría una noche más en Colmar. Una sola no es suficiente, te lo digo yo.