Dunas de arena y mar azul en la playa Joaquina de Florianópolis

Florianópolis: las mejores playas de Santa Catarina

Descubrí las playas más impresionantes de Florianópolis entre aguas cristalinas, surf, dunas y cultura del sur de Brasil.

La primera vez que escuché hablar de Florianópolis fue en un café en Buenos Aires, de boca de una chica brasileña que la describió como «la isla de la magia». Me pareció un poco exagerado. Hasta que llegué. Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina, es una isla —bueno, casi isla, está unida al continente por dos puentes— que concentra más de cuarenta playas en apenas unos kilómetros cuadrados. Cuarenta. Y cada una tiene un carácter propio, como si alguien hubiera diseñado un catálogo de paraísos para que ningún viajero se quede sin el suyo. Llevo ya varios viajes a Brasil en el cuerpo, pero Floripa, como la llaman con cariño sus habitantes, sigue siendo uno de los destinos que recomiendo sin dudar cuando alguien me pregunta dónde ir en el sur del país.

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Dunas de arena y mar azul en la playa Joaquina de Florianópolis
La playa Joaquina, con sus dunas y sus olas perfectas para el surf, es una de las joyas de Florianópolis.

Por qué Florianópolis merece un lugar en tu lista de viajes

Florianópolis no es solo un conjunto de playas bonitas. Es una ciudad con una identidad cultural muy marcada, herencia directa de los colonizadores azorianos que llegaron al sur de Brasil en el siglo XVIII y que dejaron su huella en la arquitectura, la gastronomía y las tradiciones locales. Si quieres saber más sobre este fascinante proceso histórico, la entrada de Wikipedia sobre Florianópolis tiene un buen punto de partida. La ciudad combina esa herencia con una modernidad vibrante: tiene universidades, una escena gastronómica en auge, vida nocturna y, sobre todo, una naturaleza que te deja sin palabras.

La isla está declarada en varios de sus puntos como Área de Protección Ambiental, lo que ha permitido conservar dunas, lagunas, mata atlántica y playas en un estado que ya quisieran muchos destinos de masas europeos. Y eso se nota. Te lo nota el olor del aire, la claridad del agua y la ausencia de ese ruido de fondo que tiene el turismo cuando se descontrola.

Las mejores playas de Florianópolis

Praia da Joaquina: dunas, surf y adrenalina

Si tuviera que elegir una sola playa para empezar, elegiría Joaquina. Es una de las más famosas de la isla, y con razón. Tiene todo lo que puedes pedirle a una playa del Atlántico sur: olas perfectas para el surf —de hecho, es sede habitual de competiciones nacionales e internacionales—, un sistema de dunas impresionante donde puedes practicar sandboard, y un ambiente que mezcla a surfistas profesionales con familias y mochileros. Yo fui un martes por la mañana y, aun así, había vida. La zona de dunas merece al menos un par de horas: subir caminando para luego bajar deslizándote es una de esas experiencias ridículamente divertidas que no te esperas de ti misma con treinta y pico años.

Praia do Campeche: la playa salvaje que enamora

Campeche es diferente. No tiene chiringuitos a pie de arena, no tiene música a todo volumen, no tiene esa energía de resort que a veces cansa. Es una playa larga, de arena blanca y aguas increíblemente limpias, con una isla enfrente —la Ilha do Campeche— que alberga inscripciones rupestres precolombinas declaradas patrimonio histórico. Se puede visitar en barco desde la orilla, aunque el acceso está regulado para proteger el entorno; consulta las condiciones actuales en la web del Ayuntamiento de Florianópolis antes de ir. La playa en sí tiene olas bastante bravas, así que no es la más recomendable para bañistas poco experimentados, pero para sentarse a leer, caminar o simplemente existir un rato, es absolutamente perfecta.

Praia Mole: el ambiente más alternativo de la isla

Separada de Joaquina por una colina cubierta de vegetación atlántica, Praia Mole tiene fama de ser la playa más abierta y diversa de Florianópolis. Históricamente ha sido punto de encuentro de la comunidad LGBTQ+, surfistas y todo tipo de gente que busca un ambiente sin etiquetas. Las olas son excelentes, el paisaje es espectacular y el ambiente al atardecer tiene algo especial que no sé describir bien con palabras. Fui un domingo y me quedé mucho más tiempo del planeado.

Praia dos Ingleses: aguas tranquilas en el norte de la isla

En el extremo norte de la isla, Ingleses es el polo opuesto de Campeche. Aquí el agua está más protegida, las olas son suaves y el ambiente es familiar y tranquilo. Es perfecta si viajas con niños pequeños o simplemente buscas un baño sin dramas. La zona tiene buena infraestructura de restaurantes y posadas, y es uno de los puntos más desarrollados turísticamente de la isla. A mí me gustó más al amanecer, cuando casi no había nadie y el agua reflejaba los colores del cielo de una forma que daban ganas de fotografiar todo.

Praia da Lagoinha do Leste: para quienes aman caminar

Esta es la playa que separa a los viajeros que buscan comodidad de los que buscan experiencia. Lagoinha do Leste solo se puede llegar a pie, por senderos de entre cuarenta y cinco minutos y dos horas dependiendo del punto de partida. No hay acceso en coche, no hay restaurantes, no hay ducha. Solo una playa virgen dentro de un Parque Municipal de Lagoinha do Leste, con una laguna de agua dulce pegada a la arena y unas vistas que justifican el esfuerzo con creces. Lleva agua, comida y mucha protección solar. Y ve temprano, porque en verano el sendero puede ponerse bastante concurrido.

Laguna de Conceição con aguas tranquilas y colinas verdes al fondo en Florianópolis
La Lagoa da Conceição es el corazón bohemio de la isla, perfecta para el kitesurf y para perderse al atardecer.

Más allá de las playas: la Lagoa da Conceição

Técnicamente no es una playa, pero sería imperdonable no mencionar la Lagoa da Conceição. Esta laguna en el centro de la isla es el corazón social y cultural de Florianópolis. Rodeada de bares, restaurantes y tiendas de artesanía, es el lugar favorito de los florianopolitanos para el ocio, el kitesurf y las noches largas. El atardecer desde el Morro da Lagoa, la colina que domina la laguna, es de los más bonitos que he visto en América del Sur. Y mira que he visto atardeceres.

La zona de la Lagoa también conecta con algunos de los senderos más accesibles de la isla para descubrir la Mata Atlántica, uno de los ecosistemas más amenazados y biodiversos del planeta.

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Gastronomía: el otro motivo para venir

Florianópolis tiene una tradición culinaria muy ligada al mar y a la herencia azoriana. La ostra es el producto estrella: Santa Catarina es el mayor productor de ostras cultivadas de Brasil, y en Floripa las encuentras en restaurantes de todos los rangos de precio, desde los más sencillos frente al mar hasta los más elaborados en la Lagoa. La moqueca de mariscos, el camarão na moranga (camarón en calabaza) y el pão de queijo son otros imprescindibles. Yo me propuse comer ostras cada día que estuve allí. Lo cumplí.

Aguas turquesas y arena blanca de la playa de Campeche en Florianópolis
Campeche es esa playa que te roba el corazón sin avisarte. Salvaje, limpia y con una isla enfrente que parece sacada de un sueño.

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Consejos prácticos de Sara: todo lo que desearía haber sabido antes

Cuándo ir

  • La temporada alta va de diciembre a febrero. El clima es excelente, el mar está perfecto, pero los precios suben bastante y las playas más famosas pueden llenarse mucho, especialmente los fines de semana con turistas argentinos y paulistas.
  • Mi recomendación sincera es ir en octubre-noviembre o marzo-abril. El tiempo sigue siendo muy bueno, los precios bajan notablemente y puedes disfrutar de las playas con mucha más tranquilidad.
  • En invierno (junio-agosto) hace fresco, el mar está movido y muchos negocios reducen horarios. No es la mejor época para playas, aunque sí puede ser interesante para explorar el interior de la isla y la gastronomía sin multitudes.

Cómo moverse por la isla

  • La verdad es que la isla no tiene un transporte público ideal. Los autobuses llegan a muchas playas, pero los horarios pueden ser irregulares y los trayectos largos. Consulta rutas actualizadas en el sistema de transporte colectivo de Florianópolis antes de organizar tu día.
  • Alquilar un coche o moto es la opción más cómoda si quieres moverte con libertad entre playas. Los precios de alquiler suelen ser más asequibles que en Europa, pero compara varias agencias locales.
  • Las apps de transporte tipo Uber funcionan bien en la isla, aunque en las playas más alejadas la disponibilidad puede ser menor.
  • Para las playas del sur como Campeche o Lagoinha do Leste, considera alojarte en esa zona un par de noches para evitar desplazamientos largos cada día.

Dónde alojarse

  • El centro histórico y la Lagoa da Conceição son buenas bases si quieres tener vida nocturna y gastronomía cerca.
  • Si priorizas las playas del norte (Ingleses, Canasvieiras), alójate en esa zona.
  • Para las playas del sur y la experiencia más tranquila, busca posadas en Campeche o Ribeirão da Ilha.
  • Las pousadas (posadas familiares) suelen ser la opción más auténtica y con mejor relación calidad-precio frente a los grandes hoteles.

Presupuesto orientativo

  • Florianópolis no es el destino más barato de Brasil, especialmente en temporada alta. En temporada media puedes moverte con un presupuesto moderado si te alojas en pousadas y comes en restaurantes locales.
  • Las ostras suelen ser sorprendentemente asequibles si las comes directamente en las zonas productoras como Ribeirão da Ilha.
  • El sandboard en las dunas de Joaquina tiene un coste simbólico; verifica los precios actuales directamente en la playa.

Otros consejos que no te dicen en las guías

  • Lleva siempre efectivo (reales brasileños). Muchas playas y pousadas pequeñas no aceptan tarjeta o tienen comisiones.
  • El sol del sur de Brasil es muy fuerte incluso cuando el día parece nublado. Protector solar con factor alto, sin negociación.
  • Si alquilas coche, ten en cuenta que algunos accesos a playas son por caminos de tierra y que el tráfico en verano puede ser desesperante en los puentes de acceso a la isla.
  • Aprende cuatro palabras en portugués. Los locales lo agradecen muchísimo y la experiencia cambia por completo.

Yo llegué a Florianópolis pensando que me quedaría una semana y estuve casi dos. Hay destinos que te hacen eso: te convencen de que no hay prisa, de que una playa más no duele, de que el atardecer desde la colina merece esperar. Si alguien me pregunta si vale la pena el viaje, mi respuesta es siempre la misma: ve, y luego ya me cuentas.