Vista aérea de las murallas medievales de Dubrovnik sobre el mar Adriático

Dubrovnik y la Costa Dálmata: Juego de Tronos y aguas cristalinas

Recorrí Dubrovnik y la Costa Dálmata entre murallas medievales, escenarios de Juego de Tronos y un mar azulísimo que todavía no olvido.

Cuando aterricé en Dubrovnik por primera vez, llevaba años viendo esa ciudad en pantalla. La había recorrido como Desembarco del Rey, había imaginado cómo sonaría el eco en sus callejones empedrados, me había preguntado si el agua del Adriático sería realmente tan azul como aparecía en las fotos. Pues bien: la realidad superó con creces todas mis expectativas. Dubrovnik y la Costa Dálmata fueron, sin exageración, el viaje que más me ha impactado de todos los que he hecho hasta ahora. Y mira que he viajado bastante. En este artículo te cuento todo lo que viví, lo que aprendí y lo que haría diferente si volviera.

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Vista aérea de las murallas medievales de Dubrovnik sobre el mar Adriático
Las murallas de Dubrovnik, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, rodean por completo la Ciudad Vieja.

Dubrovnik: la joya del Adriático que te deja sin palabras

Llegué a Dubrovnik en autobús desde el aeropuerto, y recuerdo perfectamente el momento en que, girando una curva de la carretera costera, apareció la Ciudad Vieja al fondo. Esas murallas medievales brillando bajo el sol de julio, el mar azul cobalto detrás, los tejados naranjas… solté un «madre mía» en voz alta y los dos pasajeros de al lado se rieron porque ellos habían hecho exactamente lo mismo.

La Ciudad Vieja de Dubrovnik está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979, y en cuanto pones un pie dentro entiendes perfectamente por qué. Es una ciudad medieval increíblemente bien conservada, con calles de mármol pulido, iglesias barrocas, fuentes del siglo XV y una energía que mezcla historia pura con la vida cotidiana de sus habitantes. No es un museo al aire libre: es una ciudad real, aunque en temporada alta la cantidad de turistas lo ponga en entredicho.

Caminar las murallas: el plan imprescindible

Lo primero que hice nada más dejar la mochila en el apartamento fue comprar la entrada para las murallas. Y fue la mejor decisión del viaje. Recorrerlas lleva entre una hora y media y dos horas caminando tranquilamente, y las vistas desde arriba son absolutamente impresionantes: por un lado, los tejados de la ciudad vieja; por el otro, el Adriático abriéndose infinito. Los precios de la entrada suelen actualizarse cada temporada, así que te recomiendo consultar la información actualizada en la web oficial de turismo de Dubrovnik antes de ir.

Mi consejo: ve muy temprano por la mañana o al atardecer. A mediodía el calor y la cantidad de gente hacen la experiencia mucho menos agradable. Yo fui a las ocho de la mañana y casi las tenía para mí sola. Una hora después ya era otro mundo.

Desembarco del Rey: Dubrovnik como escenario de Juego de Tronos

Vale, seré honesta: soy muy fan de Juego de Tronos y una parte nada pequeña de mi motivación para venir era ver en persona los escenarios de la serie. Y Dubrovnik cumplió. La ciudad fue el principal escenario de Desembarco del Rey durante la mayor parte de la serie, y reconocer los lugares en tiempo real tiene algo de mágico que no sé bien cómo explicar.

  • Las Escaleras de los Jesuitas: el escenario de la famosa caminata de la vergüenza de Cersei. Son impresionantes también sin contexto televisivo, pero con él… dan un escalofrío especial.
  • Fort Lovrijenac: la fortaleza que aparece en la serie como la Torre Roja. Merece la visita por sí sola, con vistas espectaculares a la ciudad y al mar.
  • El Stradun: la calle principal de la ciudad vieja, que aparece en múltiples escenas de la serie. Caminarla de noche, cuando hay menos turistas, tiene algo de cinematográfico.
  • El Puerto Viejo: desde aquí parten los barcos en la serie, y en la realidad también puedes coger ferry a las islas cercanas.

Existen tours específicos de Juego de Tronos por la ciudad con guías especializados que te explican qué se rodó en cada sitio. Los encontré muy entretenidos y llenos de detalles que yo no habría descubierto sola. Puedes encontrar opciones a través de la web de turismo oficial o de operadores locales en el centro.

Calas de aguas turquesas y transparentes en la Costa Dálmata croata
Las calas de la Costa Dálmata tienen ese color turquesa que parece de postal, pero es completamente real.

La Costa Dálmata: mucho más que Dubrovnik

Cometería un error enorme si te dejara pensar que la Costa Dálmata es solo Dubrovnik. La ciudad es espectacular, sí, pero la costa croata tiene mucho más que ofrecer, y yo me alegré muchísimo de haberme dado tiempo para explorarla.

Las Islas Elafiti: el secreto mejor guardado cerca de Dubrovnik

A escasos minutos en ferry desde el Puerto Viejo de Dubrovnik, el archipiélago de las Islas Elafiti ofrece exactamente lo contrario de la ciudad: calma, naturaleza, pueblecitos sin coches y ese agua turquesa que hace que te preguntes si estás soñando. Visité Lopud y Šipan, y en ambas encontré esa paz que buscaba después de los días más intensos en la ciudad.

En Lopud hay una playa llamada Šunj que es de arena (rareza en esta costa, donde predominan los guijarros) y el agua tiene ese color verde-turquesa que parece de folleto de agencia, pero que es completamente real. Me quedé un buen rato simplemente mirando cómo cambiaba el color del agua según la profundidad.

Split: historia romana y vida de verdad

Desde Dubrovnik cogí un autobús hasta Split, la segunda ciudad más grande de Croacia, y me alegré mucho de haber reservado dos noches allí. Split tiene algo que Dubrovnik ha perdido un poco con el turismo masivo: es una ciudad donde la gente vive de verdad. Hay mercados, bares donde los locales toman café por la mañana, ropa tendida en los balcones de las murallas romanas.

Porque sí, en Split la gente vive literalmente dentro de un palacio romano. El Palacio de Diocleciano, construido en el siglo IV d.C., es hoy el centro histórico de la ciudad, y sus muros encierran casas, restaurantes, bares y tiendas. Pasearlo de noche, con la música que salía de los bares y el olor a lavanda de los puestos del mercado, fue uno de esos momentos de viaje que no se olvidan.

La Isla de Hvar: glamour mediterráneo y lavanda

Desde Split cogí el ferry hasta Hvar, y entiendo perfectamente por qué esta isla tiene fama de ser una de las más bonitas del Mediterráneo. El casco histórico de la ciudad de Hvar, con su catedral del siglo XVI y su arsenal veneciano frente al puerto, tiene una elegancia tranquila que me conquistó desde el primer momento.

Pero lo que más me impresionó de Hvar no fue el pueblo: fue el interior de la isla. Alquilé una bicicleta y pedaleé entre campos de lavanda en flor (si vas en junio, el espectáculo es único), olivares y viñedos. Hvar es uno de los mayores productores de lavanda de Europa, y ese olor flotando en el aire bajo el sol croata es algo que no se puede describir bien con palabras.

Escaleras barrocas de los Jesuitas en Dubrovnik usadas como escenario en Juego de Tronos
Las Escaleras de los Jesuitas fueron el escenario de la famosa escena de la 'caminata de la vergüenza' en Juego de Tronos.

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El mar Adriático: ese azul que no te esperas

Podría hablar de monumentos y de Juego de Tronos todo el día, pero lo cierto es que una parte fundamental del encanto de Croacia es el agua. El Adriático en la Costa Dálmata tiene una transparencia y un color que no había visto igual en ningún otro mar europeo. En muchas calas puedes ver el fondo a varios metros de profundidad, y los tonos van del verde menta al turquesa profundo según la hora del día y la luz.

Busqué calas alejadas de los accesos principales, caminando un poco más de lo que hacía la mayoría de turistas, y encontré rincones donde el agua era tan clara que me daba la sensación de estar flotando en el aire. Si te gusta el snorkel, trae tu propio equipo: la vida marina en estas aguas es sorprendentemente rica y los colores de los fondos son preciosos.

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Consejos prácticos para tu viaje a Dubrovnik y la Costa Dálmata

Aquí te cuento, como si estuviéramos tomando un café, todo lo que me habría gustado saber antes de ir:

Cuándo ir

  • Junio y septiembre son los meses que más recomiendo. El mar ya está caliente, el tiempo es espléndido y hay mucho menos turismo que en julio y agosto. Julio y agosto son muy bonitos pero Dubrovnik se colapsa, especialmente cuando llegan los cruceros.
  • Si quieres ver la lavanda en Hvar en flor, apunta junio en el calendario.
  • Evita ir en pleno agosto si eres sensible al calor y las multitudes: en la Ciudad Vieja de Dubrovnik el calor puede ser sofocante y el Stradun parece la Gran Vía en hora punta.

Cómo moverse

  • Entre ciudades de la costa (Dubrovnik-Split) hay autobuses de línea que funcionan bien y son la opción más económica. Consulta horarios en la web de Flixbus o en las estaciones locales.
  • Para las islas, los ferries de Jadrolinija son la opción principal. Puedes consultar rutas y horarios en su web oficial. Reserva con antelación en temporada alta, especialmente si viajas con coche.
  • Dentro de Dubrovnik ciudad, los autobuses locales conectan el aeropuerto, la Ciudad Vieja y el puerto. La tarjeta de transporte es más barata que pagar cada viaje suelto.

Presupuesto orientativo

  • Dubrovnik es cara para los estándares croatas. Los alojamientos y restaurantes en la Ciudad Vieja tienen precios que rondan los de cualquier capital europea cara. Si quieres ahorrar, busca alojamiento en los barrios de fuera de la muralla o en los pueblos de los alrededores.
  • Split y las islas pequeñas son notablemente más económicas que Dubrovnik.
  • Comer en mercados locales, en restaurantes alejados del puerto y cocinar alguna noche si tienes apartamento con cocina puede marcar una gran diferencia en el presupuesto final.
  • Croacia usa la corona croata (kuna) como moneda histórica, pero desde enero de 2023 adoptó el euro, así que no tendrás que preocuparte por el cambio de moneda.

Alojamiento

  • Si tu presupuesto lo permite, dormir dentro de las murallas de Dubrovnik al menos una noche tiene algo de especial. Cuando los cruceros se van y los turistas del día también, la ciudad respira de otra manera.
  • Para la costa y las islas, los apartamentos con terraza y vistas al mar son una opción muy habitual y a menudo más económica que los hoteles.

Cosas que no haría de nuevo

  • Ir a la muralla de Dubrovnik a mediodía en julio. Ya te lo dije antes, pero lo repito porque fue un error de principiante.
  • No reservar con antelación el ferry a las islas en temporada alta. Me quedé sin plaza un día y perdí medio día de plan.
  • Llevar solo calzado de playa para las calas. Muchas son de guijarros y rocas, y unas escarpines o sandalias con suela dura marcan la diferencia.

Si me preguntas qué me llevaría conmigo del viaje, más allá de las fotos y el bronceado, te diría que es esa imagen del amanecer desde las murallas de Dubrovnik con el mar todavía en calma y nadie alrededor. Ese momento fue mío, y nadie me lo quita. Así que si tienes la duda de si ir o no ir: ve.